La primavera

Nuestro reloj biológico está regulado por el hipotálamo. Cuando nos levantamos por la mañana y recibimos la luz del sol, la señal se dirige inmediatamente hacía allí cortando la secreción de la hormona melatonina, relacionada con el sueño y el descanso, y activa la de serotonina, un neurotransmisor que favorece la vitalidad y la alegría. La entrada de la primavera crea una necesidad de adaptarse a un incremento de las horas de luz, una subida de la temperatura ambiental, cabios en la humedad y en la presión atmosférica, por no hablar de la concentración de polen en el aire; y todo ello hace que muchas personas lleguen a sufrir la llamada «astenia primaveral». Los síntomas más comunes son: cansancio, debilidad, somnolencia, dificultad para concentrarse, apatía; incluso pueden aparecer mareos, irritabilidad, falta de apetito o un debilitamiento del sistema inmunitario.

En esta situación es importante llevar una dieta equilibrada, dormir las horas necesarias, practicar ejercicio y mantener una vida ordenada. Así mismo, cabe asegurarse de que no estamos ante una anemia, una afección tiroidea o una insuficiencia cardíaca, con lo que una visita a nuestro médico, o una analítica, no nos iría mal…

Según la Medicina China la primavera está asociada al elemento madera, que regula el Hígado y la Vesícula Biliar. El viento puede fortalecer al Hígado, pero si se excede podría afectar también al Bazo, dando síntomas de dolor de estómago, regurgitación ácida o diarrea. También puede dificultar al Pulmón, ocasionando congestión de pecho, estornudos, secreción nasal, picor en los ojos, etc. Por eso es tan importante limpiar el hígado y los pulmones en esta época y tomar alimentos neutros y frescos, en especial, los vegetales de hoja verde. También es aconsejable no tomar alimentos de energía caliente como las carnes rojas, el cordero, todo tipo de charcutería, picantes, café, alcohol, fritos, salsas, grasas saturadas… Podemos tomar trigo, centeno, aroz, guisantes, habas, lentejas, espinacas, acelgas, perejil, alfalfa, espárragos, ajos tiernos o algas y pescado blanco.

Suplementos naturales:
Si ya mantenemos una buena alimentación, quizá necesitemos algún suplemento vitamínico. También la jalea real, el polen y la levadura de cerveza son productos aconsejados durante esta época.

Dieta:
Hay moderar los hidratos de carbono de absorción rápida y aumentar la toma de cereales integrales, las legumbres y frutas. Es importante tomar un buen desayuno, abundante y digestivo. Las verduras de hojas verdes y los frutos secos nos aportan magnesio y vitaminas del grupo B, que fortalecen nuestro sistema nervioso. En la Medicina Tradicional China se aconseja tomar alimentos frescos y ligeros en primavera y fríos en verano. Así que nos interesa comer espinacas, acelgas, apio… Es una época importante para hacer dietas depurativas, ya que la primavera tiene una estrecha relación con el Hígado. Aún sí, la cantidad de alimentos frescos y la intensidad de las dietas depurativas debe hacerse en relación a la constitución de cada uno, con lo que es preferible visitar a un experto.

Alergias:
La alergia es una reacción de nuestro cuerpo ante una determinada sustancia activando nuestro sistema inmunológico. Los síntomas más comunes en primavera son: picor en los ojos o en la nariz, congestión nasal, rinitis, tos, sensación de ahogo, enrojecimiento de la piel, lagrimeo… La toma de antihistamínicos es un proceso habitual, ahora bien, si tu alergia es soportable o quieres prevenir los síntomas, puedes utilizar antihistamínicos naturales como el laurel o la ortiga.

©xavierturell2016
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