La tendinitis

El tendón es un tejido que une un músculo a otras partes del cuerpo, generalmente a un hueso. Está formado por tejido conjuntivo compuesto por un tejido fibroso y fibras elásticas muy reticuladas, y pequeñas areolas con líquido. Su función es la de transmitir la fuerza mecánica de los músculos de contracción a los huesos; la gran resistencia de los tendones, se debe a la enorme cantidad de fibras de colágeno.

Suele usarse el término tendinitis para señalar la inflamación de un tendón, pero lo que más bien sucede es que hay un movimiento del agua en la matriz del tendón que hace que éste se hinche. Aún así, los tendones examinados durante la cirugía muestran daños sin que haya signos de inflamación, por lo que actualmente se suele usar el término de tendinopatía o tendinosis para describir el dolor crónico sobre un tendón sintomático.

La causa más común de este tipo de lesión son los movimientos repetitivos, las lesiones deportivas, las distensiones o las posturas incorrectas. Para aliviar los síntomas iniciales es aconsejable hacer reposo y aplicar hielo dos veces al día durante las primeras 72 horas. Debido a que las lesiones de los tendones difieren de las musculares es importante, en caso del que dolor persista, ir al médico para que realice un diagnóstico preciso. Días después, si las sensaciones son buenas, puedes visitar a un profesional sanitario para que te enseñe a realizar ejercicios suaves de movimiento y estiramiento con el fin de evitar la rigidez y fortalecer el tendón. El uso de fámacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) suelen ser beneficiosos, pero a veces es recomendable evitarlo durante las primeras 48 horas en según qué lesiones (consultar a vuestro médico), porque se puede fomentar un sangrado adicional. Si la lesión persiste es mejor no realizar ningún estiramiento, el masaje con un sencillo rodillo de espuma o una pelota suelen ayudar más para mejorar la flexibilidad en una fase media.

Como veis, los tratamiento que pueden ayudarnos son múltiples: los ya mencionados AINE y los corticosteroides reducen el dolor a corto plazo, pero no se ha demostrado que sean eficaces a largo plazo. Las ondas de choque parecen dar buenos resultados igual que los factores de crecimiento, que tan de moda se están hoy en día y, la investigación sobre células madre promete, aunque debe seguir su curso… El masaje transverso profundo ayuda bastante en este tipo de lesión, y técnicas como la acupuntura y las corrientes con agujas son extremadamente eficaces.

También podemos usar algunos remedio naturales como la toma de harpagofito, cúrcuma, realizar cataplasmas con barro rojo en la zona afectada o baños con sal y vinagre. La toma de otros nutrientes como la bromelina, el sulfato de condroitina, la glucosamina, el silicio o el magnesio pueden ayudar, pero es nuestro médico quien nos dará la autorización para su uso.

Si quieres saber más sobre las diferentes tendinopatías, pulsa aquí.

©xavierturell2016
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