El cardo mariano

Esta planta es rica en sustancias que tienen una marcada afinidad con el hígado. Encontramos principios amargos, resinas, aceites esenciales y flavonas, presentes sobretodo en las semillas. Es en esta parte de la planta donde abunda la silmarina, un flavonoide con una elevada acción desintoxicante y protectora a nivel hepático. Una de las características más importantes de la silmarina es la de favorecer la regeneración de los hepatocitos al estimular la síntesis de proteínas en el hígado. También capta y neutraliza los radicales libres con lo que se considera un buen antioxidante.

El cardo mariano aumenta la producción de bilis favoreciendo su secreción. El cardo mariano es ideal para trastornos como la hepatitis, cirrosis, hígado graso, ictericia, insuficiencia hepática, toxemia y el alcoholismo. Si la hepatitis es crónicas se puede combinar con el grosellero negro (Ribes nigrum); también es muy eficaz para las alergias y las migrañas.

¿Cómo se prepara? En infusión, una cucharada de la plata en seco y se deja reposar unos diez minutos. Si tomas el extracto, son 25 gotas tres veces al día.

Precauciones: El cardo mariano puede subir ligeramente la tensión arterial. La tiramina, presente en esta planta, puede interferir con los antidepresivos con IMAO, así que hay que consultar siempre a un médico antes de tomarla. Las mujeres embarazadas o lactantes también deben evitar su uso.

www.xavierturell.com

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