¿Frío o calor? El gran dilema.

Son muchas las personas que vienen a mi consulta diciéndome que aplican frío en zonas afectadas por algunas de sus dolencias. Me preguntan si hacen bien o, por el contrario, les puede perjudicar todavía más. ¿Es un gran dilema? Pues no, no lo es, y es importante que recapacitemos en lo que hacemos y en el por qué, porque de lo contrario, haremos que una lesión sencilla se convierta en un auténtico dolor de cabeza.

Cuando una persona sufre una contusión o traumatismo, la zona afectada se inflama. Es una reacción normal que el cuerpo tiene para calentar la zona y activar los mecanismos de defensa. Entonces, la pregunta es: si el cuerpo calienta de forma instintiva toda la zona, ¿es lógico que nosotros hagamos todo lo opuesto? Veréis, a parte de inflamar y calentar, en algunas ocasiones también pueden suceder hemoragias internas de mayor o menor grado. Si la zona se calienta y se inflama habrá más riesgo de aumentar la hemorragia, y todavía más de empeorar la lesión. En estos casos, cuando hay un traumatismo de cierto grado, es importante aplicar hielo a la zona durante diez minutos cada hora. La intención es hacer que la inflamación no se exceda y que, en caso de haber hemorragia, la podamos controlar lo antes posible.

Este proceso inflamatorio suele ocurrir durante las primeras 24 o 42 horas y, una vez ha trascurrido ese espacio de tiempo, la zona suele estabilizarse y no se inflama más. Es ahí donde la aplicación del calor entra en juego (insisto, dependiendo del grado de la lesión).

Si tenemos un tendón distendido por un mal gesto y aplicamos hielo, lograremos que la zona no se inflame. El tendón se contraerá por efecto del frío y, si tras pasar un tiempo prudencial empezamos a trabajar con masajes y con calor, activaremos la circulación sanguínea, recuperaremos su elasticidad y volveremos a estar sanos. Ahora, imagínate que un tendón se estira más de la cuenta debido a un mal gesto. Entonces, el propio tendón se acortará más de lo normal (por reflejo) y al aplicar frío se mantendrá en ese estado. Imáginate que durante dos meses sigues con el frío, cada vez, el tendón se acortará más, y cuando sea el momento de empezar a correr (por decir algo) se nos hará muy difícil, pues el tendón lesionado no tendrá la flexibilidad que tenía antes ni mucho menos pues, ¡lleva dos meses casi “congelado”! Lo mismo ocurre en una tendinitis que lleva meses ahí, sí, el tendón está inflamado, pero no va a más y, si aplicamos hielo, lograremos que el tendón y su haz muscular se contraigan cada vez más, perdiendo elesticidad, etc…

Así que acordaros de la fundamental:

  • El frío contrae: Nos ayuda para mantener la zona contralada, que no haya excesivas hemorragias o una inflamación exagerada.
  • El calor dilata: ayuda a aumentar el riego sanguíneo en la zona y, por ello, a que haya más aporte de oxígeno debido a la vasodilatación.

La Medicina Tradicional China tiene un amplio arsenas de terapias que pueden ayudarnos en estos casos: la acupuntura, los cataplasmas, la moxa, las ventosas y los masajes. Así que si sufres alguna lesión ya sabes: aplica hielo si lo crees necesario, pero cuando haya pasado un par de días deberías empezar a pensar si no es mejor aplicar calor.

Y siempre, en caso de dudas, consulta a un buen profesional.

Consulta privada en: http://www.xavierturell.com/index-es.html

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