La ansiedad

Suele decirse que más del doble de mujeres que de hombres sufren ansiedad. En realidad, el hecho de que la mayoría de los hombres escondan sus síntomas o no quieran hablarlo, hace que las estadísticas no sean del todo ciertas. Aún así, es bien cierto que un gran número de personas sufren ansiedad y, por muy normal que nos parezca a estas alturas de siglo, no debería ser nada normal.

La mayoría de las personas suele acudir a su médico o al hospital para tratar este tipo de síntomas, pero las medicinas no convencen demasiado a los pacientes quienes, debido a sus efectos secundarios, abandonan su tratamiento al cabo de poco tiempo. Es evidente que mantener una buena alimentación o tomar suplementos dietéticos puede ayudarnos a reducir la ansiedad, pero debemos ir a un nivel más profundo y comprender que, muchas veces, la ansiedad es un factor que empieza por nosotros mismo. Como suelen decir los psicólogos: no son las circunstancias de la vida lo que nos provocan ansiedad, sino el hecho de cómo nos las tomamos. Y es que, si no aprendemos a gestionar nuestras emociones, viviremos en un continuo estrés que provocará una serie de recciones en nuestro cuerpo que a la larga, nos restarán salud y calidad de vida.

El estrés aumenta la fabricación de las hormonas adrenales. Su incremento acelera el metabolismo de las proteínas, las grasas y los carbohidratos para producir energía de fácil disposición. Se produce tensión muscular y se acelera la frecuencia cardíaca y respiratoria. ¡Incluso la sangre cambia de composición y se vuelve más coagulada! Si este estado de alerta se mantiene durante mucho tiempo, las reservas se agotan y la persona se siente débil y cansada, por no decir exhausta. Debido a nuestro trepidante ritmo de vida, la mayoría de nosostros no nos damos cuenta de que, aunque sea en menor medida, mantanemos este estado de tensión durante todo el día. El trabajo excesivo, los nervios para poder cumplir con los términos de entrega, la presión del jefe, de los compañeros, las obligaciones con los hijos, con la pareja… Bien, para mejorar nuestro estado de ansiedad hemos de alimentarnos bien, hacer ejercicio para liberar tensión y organizar nuestra vida lo mejor posible. Organizar, esa es la clave de todo. Y organizar significa muchas veces dejar de hacer tanto, para empezar a disfrutar con calma de las cosas que verdaderamente son importantes para nosotros y para quienes nos rodean.

Si queréis tomar plantas medicinales para la ansiedad, os recomiendo las siguientes:

  • Ebeda o hierba gatera.
  • Manzanilla.
  • Corteza de mundillo.
  • Kava-Kava.
  • Lúpulo.
  • Flor de tilo.
  • Agripalma.
  • Pasiflora.

La Medicina Tradicional China puede ayudaros a reducir la ansiedad ,y la fitoterapia china también. Gracias a la acupuntura se regulariza la circulación del Qi y de la sangre a través de los meridianos, eliminando el estancamiento de Qi de hígado, producido por ataques de ira, enfados, malas noticias, etc. y tonificando aquellos órganos que están en insuficiencia por culpa de ello.

Recordad que quejarse porque el mundo exterior nos provoca estrés, no sirve de nada. Es necesario aprender a gestionar nuestros pensamientos, ver cómo nos afectan, y empezar a cambiar nuestra actitud hacia el medio que nos rodea para que comencemos a percibir cambios positivos en nuestra vida. Os recomiendo el libro: “Libertad emocional” de: Ferrán Salmurri.

Visita mi página web: www.xavierturell.com

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