Estreñimiento

El sistema digestivo es como una cadena de montaje cuya función principal es la de preparar los alimentos ingeridos, transformarlos, absorber sus nutrientes y eliminar los residuos. Si tomas conciencia de su funcionamiento, su posible influencia sobre tu postura corporal y practicas algunos ejercicios para favorecer su movimiento, el trabajo en esta cadena de montaje discurrirá con fluidez. Bajo control nervioso. El proceso de la digestión se sucede a lo largo de un tubo de unos siete metros de longitud. Está regulado por los sistemas nervioso central, autónomo y entérico (propio del sistema digestivo) y en él participan a la vez neurotransmisores, hormonas y enzimas.

Cada víscera del sistema digestivo tiene un movimiento pasivo gracias a la contracción del diafragma y a los movimientos que generamos al movernos. Además, el tubo digestivo posee un movimiento activo ondulatorio y otro de doble dirección para que el bolo alimenticio avance y se mezcle bien. También tiene lugar un movimiento intrínseco. Según los osteó- patas franceses Jean-Pierre Barral y Alain Croibier, este movimiento se genera en relación al eje central del cuerpo, con un posible origen en la evolución embrionaria; o bien, según otros autores, se trata del «movimiento respiratorio primario», entendido en un sentido amplio, que parte de un impulso craneal. Efecto sobre la postura. La relación de movimiento o en su caso de restricción que se establece entre el «contenido» –las vísceras– y el «continente» –las estructuras que las delimitan– será determinante para un adecuado equilibrio postural.

  • En la mesa, toma conciencia de tu postura sentada. Como si fuese una hoja mecida por el viento, mueve tu cuerpo en todas las direcciones del espacio. Detén el movimiento y con una inhalación siente la elongación, desde el paladar hasta el ano, de todo el tubo digestivo. Retén ligeramente la respiración y suelta toda la tensión residual del cuerpo al exhalar. Abre y cierra la mandíbula varias veces para sentir el tono de su musculatura. Localiza las zonas más tensas próximas a su articulación y fricciónalas.
  • Gesticula con la boca y bosteza si sientes la necesidad. Mueve la lengua de manera relajada en todas las direcciones posibles. Recorre con la punta la parte interna y externa de los dientes.
  • Notarás que tragar saliva te ayuda a producirla en más cantidad; retenla unos momentos en la boca y deglutiendo progresivamente. Toma conciencia de los pequeños movimientos que generas y conecta con estas sensaciones durante la comida.
  • Escucha a tu cuerpo e intenta percibir si ciertos alimentos o la combinación de los mismos te hinchan, producen pesadez o desregulan el ritmo de tus deposiciones o su calidad.
  • Cuando tengas la necesidad de ir al baño, permite que el cuerpo elimine los residuos lo antes posible.
  • Dado que por las noches no tenemos una necesidad energética tan importante como durante el día, intenta cenar una proporción mayor de proteínas que de hidratos de carbono y digerirás mejor.
  • Durante el día, camina todo lo posible con pasos largos para crear un movimiento contralateral fluido entre brazos y piernas. Imagina a la vez el centro de tu cuerpo, la zona abdominal, como una toalla que exprimes gracias al movimiento en espiral que puedes generar con este movimiento contralateral. Esta acción te ayudará a estimular el peristaltismo.

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